Monthly Archives: June 2015

Enciclopedia de las vainas inútiles: Clasificación de las Flatulencias

Clasificación de las flatulencias

Tomado del Manual Diagnóstico de la OMF (Organización Mundial de la Flatulencia).

Inoportuno: Esta categoría, tarde o temprano, le sucede a todo el mundo. Acontece en las peores circunstancias, usualmente públicas y solemnes, como los entierros o velorios, desfiles patrios, etc. La víctima está en el momento justo y en el centro de la acción.  El cumpleañero al momento de soplar la vela. El novio o la novia en el instante del beso en el altar.

Canino: Variación del inoportuno, que ocurre en ese temido instante, en el sofá de la casa de los (actuales o futuros) suegros. De pronto sucede el milagro: alguien a quien echarle la culpa, bajo el sofá estaba el perro de la casa.

Ecuestre: Ese que hay que sacar ya, porque sí, cuestre lo que cuestre.

Engañoso: El que parece, pero no es. Tiene como variante el traidor, que es, pero no parece.

Boomerang: ¿A quién no le ha sucedido estar reventándose las tripas en una reunión familiar, pedir el baño prestado y darse cuenta de que solo se trataba de fuegos artificiales? Después del segundo o tercer conato de emergencia, el incauto piensa que no es grave, se aleja hasta el balcón para de descargar su angustia. Entonces la madre naturaleza (o el karma) manda una suave brisa que hace regresar la emisión gasífera, completica, al centro de la reunión social.

Terrorista: Emitidos por niños pequeños e incivilizados (propiedades ambas en relación directamente proporcional). A menor edad, más violento es el ataque. Uno no sabe exactamente qué acuerdo internacional violan: si el de Kyoto (emisiones de carbono), el de Ginebra (armas de destrucción masiva) o el de La Haya (delitos de lesa humanidad).

Antisocial: Variante del anterior, realizada con deliberación y alevosía, a fin de terminar ipso facto una reunión social. Se caracteriza por la edad adulta (no menos de 18 años) del victimario, quien posee plena conciencia y se regodea con el sufrimiento ajeno.

Exhibicionista: Curiosa subvariante del terrorista, que ocurre en lugares de concentración masiva y alta circulación de gente, como los centros comerciales.

Anticultural: Idem, con preferencia por teatros, museos o cines.

Modernista: Idem, en ascensores, aviones, helicópteros, autos de carreras o naves espaciales.

Antideportivo: Idem, en estadios de béisbol/futbol/lo que aguante.

Antigastronómico: Idem, en medio de una epicúrea reunión de pantagruélicos comensales.

Sonoro: Esta categoría tiene subtipos: vientos, metales, cuerdas, percusión. Sobran cualquier descripción.

Musical: Variante melismática del anterior. Solo ocurre entre los subtipos vientos/cuerdas.

Orquestal: Coincidencia  simultánea de dos o más sonoros, en contrapunto y/o harmonía.

Encobijado: El favorito de esos abuelos soñados por todos los niños, que llaman a sus nietos a acostarse en la cama con ellos.

Silencioso: El que no se oye. Suelen ser de gran efectividad, impacto y toxicidad; algunos implican riesgo bioquímico. Son los preferidos de los viajeros de transporte público, en horas pico.

Antireligioso: Variante del silencioso, que ocurre en templos religiosos atestados de gente, durante épocas litúrgicas fuertes y, de preferencia, en climas de cálidos a sofocantes. Tiene como subvariante el herético; que sucede cuando el victimario es la misma persona que oficia el rito. Algunos académicos refutan esta clasificación, pero la OMF en su manual diagnóstico establece que, si los decibeles sonoros superan el nivel 2, entonces se debe clasificar como Terrorista (op. cit. más arriba).

Comunista: Sucede en muy raras ocasiones, que por la flatulencia de uno solo, todo el mundo hace autocrítica y pide disculpas.

Capitalista: Siempre hay alguien que se las arregla para cobrarle a uno por cualquier cosa.

Kamikaze: Cuando el culpable se envenena a sí mismo con su propia emisión.

Inútil: Ese del que nadie se entera que existió.

Semisólido: Dícese de la flatulencia que viene acompañada de chufletazo. Vale decir, que los interiores del culpable quedan manchados con la marca del Zorro. Por eso mismo, es sencillo saber a quién corresponde el atentado.

Semilíquido: Variante que no requiere mayor explicación.

Coloide: El que queda a mitad de camino entre semisólido y semilíquido. Los hay en estado sol o gel, dependiendo de la predominancia del estado físico.

Post-orgásmico: ¡Ay no! ¿De verdad?

Freudiano: ¿Y todavía le parece que es un chiste?

Lacaniano: el que no se entiende.

Jungiano: esta no es una variante del Freudiano, sino del orquestal, en la cual la coincidencia colectiva se produce de manera inconsciente.

Bachiano: Se dice de aquel en el que el responsable del atentado, por vergüenza, se pierde y no regresa nunca más. Toccatta y fuga.

Beethoveniano: Cuando no se oyen; pero eso sí, vienen el primero, el segundo, el tercero… y el noveno de pié.

Brahmsiano: Idem, con coda.

Mahleriano: Además de modular, también muta lentamente las diferentes sensaciones olfativas de putrefacción. Se extingue (¡finalmente!) luego de varias horas: las víctimas no deben esperar sentadas, por riesgo de intoxicación aguda.

Schubertiano: El inconcluso.

Wagneriano: Idem. Pero no se extingue.

Gregoriano: Se creerá Usted en el séptimo infierno de Dante. Recitará, aunque Usted mismo no se lo crea: “Rex, tremenda maiestatis, salvanos fons pietatis”.

Advertisements