De Peter Parker a Bob Marley

Aprovechando el juego de palabras tan aguda y sonreídamente esbozado por Carlos Márquez, se me ocurrió que, aunque lo femenino se desconstruye sobre una falta (y se persigue dentro de una falda), de pronto la vaina es al revés. De pronto lo negativo es lo masculino. De pronto la falta está de este lado de la cancha; en la cara oculta de aquel cuadro de bifrontismo que siempre da una faz, lo masculino, en el “no woman”. Los chicos no lloran, decía Miguel Bosé. “No woman, no cry”, decía Bob Marley. Piensa al revés y acertarás, al menos en lo que a la perversión toca…

Luego sucedió la realidad, como siempre. La primavera agita sus penachos, decía un poeta.

Viendo la segunda entrega del Hombre Araña se me ocurrió entonces que lo de “No woman, no cry”, también tiene que ver con el dilema del súper héroe. Dicen que el esquema básico de cualquier película de Hollywood es “boy meets girl – boy looses girl – boy recovers girl“. Hice pasar el esquema por todos los súper-héroes que conozco y, de pronto, se iluminó ante mi la súper-falta que aqueja a aquellos que adolecen de un súper-súper-yo. Bruce Wayne (Bruno Díaz) escoge ser el caballero de la noche (lo cual a mí me suena majomenoj como a tacones no tan lejanos); Superman renuncia a Loise Lane, Wolverine pierde prematuramente al amor que lo marca. Ni hablar del llanero solitario. Y Peter Parker se debate entre llevar a la jeva al cine o combatir el mal.

El resumen de cualquier película de súper héroes es este: O salvas el mundo o tienes novia. Casi habría dicho que es el dilema del súper-héroe. Pero no. Es el dilema de todo el que tiene jeva. O salvas el mundo, o tienes jeva. Si no la quieres perder, deja de andar salvándola. De pana que Popeye estaba en algo: mientras Olivia de desgañitaba, él se iba de bar en bar a atracarse de hamburguesas con Pilón. Por eso Popeye tenía novia. En cambio, Rick Blaine (Humphrey Borgart) está fucking lost, la jeva (Isa Lund – Ingrid Bergman) lo tiene loco. Y él empeñado en salvarla, uno nunca entiende de qué, la pierde. Y esa película es la falta de las faltas, toda ella falta. Le falta hasta el final.

Y al final, uno que no siempre ve la vaina, o la ve y se le olvida, o hace como que no la ve pero no se le olvida, puede terminar con la capa y los interiores por fuera, literalmente volando a salvar a la jeva que nunca te ha pedido, ni ha necesitado de ningún modo, que la salves. Deja que la pana resuelva sola de vez en cuando. Deja que “no man” combata el mal cuando y cuando le toque; por lo demás, no combatas tú el mal todo el tiempo. Déjala bailar. Ella puede.

Pensando en eso, esta nota, inicialmente, tuvo varios nombres tentativos. Primero estuvo a punto de llamarse, como la canción de Bob Marley, “No woman, no cry”. Luego iba a titularla “I am no super-man”. Desistí. No iba a quedar tan bien. Tampoco se trata de una súper-nota. No como el artículo de Carlos Márquez, “I am no man”; que sí es un súper artículo. O, cuando menos, está súper. Me crean o no, léanlo.

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One thought on “De Peter Parker a Bob Marley

  1. Andrés Villaveces

    Con los superhéroes me pasa algo extraño: eran seres fabulosos de mi infancia y los leía con toda la ingenuidad de esa época. Luego los abandoné, y le ponía poca atención a la teoría (inmensa) que hay sobre ellos – Umberto Eco entre muchos otros aprendieron a leer muchas cosas ahí, con respecto a narrativas de vida, historias de superación, construcción de universo ideal.

    Hace unos pocos años leí una novela de Michael Chabon que me hizo entender el rol _fundamental_ de los superhéroes (Superman, Batman, etc. – los de Marvel, etc.) en la construcción de la identidad de los inmigrantes judíos jóvenes en Estados Unidos, en el siglo XX. No sabía que muchos de los dibujantes y escritores eran jóvenes centroeuropeos, casi todos judíos, recién llegados a Nueva York, talentosos y a veces metidos con teatro yiddish, con negocios medio frustrados – a casi todos les fue muy mal pero algunos lograron despegar.

    Superman hereda temas del Golem de Praga, de los distintos übermensch de sueños de europeos, destilados por los jovencitos que llegaban con un billete de 20 dólares a sobrevivir ahí.

    La novela es realmente buenísima.

    http://www.amazon.com/Amazing-Adventures-Kavalier-bonus-content/dp/0812983580/ref=sr_1_1

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