A ver si me explican

La cultura siempre ha sido un juego. La sola mención de la creación del otro ya era una cita. Eras culto si podías identificarla. Si yo decía “Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento…” tú tenías que saber que era García Márquez. Si tú decías “Canta oh musa la cólera de Aquiles…” yo tenía que saber que se trataba de Homero. Bach citaba a Vivaldi, Vivaldi a Pergolesi, Pergolesi a Palestrina. No se para un oratorio de Bach para que el tenor dijese: “El próximo pasaje es tomado del tema en Sol Mayor de Giovanni Gabrielli…”. Uno lo toca y ya. Y aún hoy, Herbie Hancock cita a Miles Davis,  éste a Duke Ellington, quien a su vez cita a Django Reinhardt. Y así vamos. García Márquez jamás citaría textualmente a Faulkner o a Joyce, pero toda u obra es, en cierto modo, también un monumental homenaje a ellos.
Los pintores, escultores, músicos, bailarines y coreógrafos se han citado de este modo durante mucho tiempo. Dante cita en la Divina Comedia a un montón de gente, sin mencionarla. De hecho, a quienes no menciona lo agradecen, pues casi todas las menciones son ataques.

 Las citas con comillas y dirección postal, vale decir, las referencias, son un código de cortesía en la literatura científica moderna. Pero los mismos científicos, hasta la llegada de la modernidad y la aparición de la Enciclopedia de Diderot-D’Alembert; usaban el conocimiento de otros cientíticos para avanzar. Se valían de licencias parecidas a las literarias; sin dejar de reconocer la importancia del trabajo de sus colegas. Más: El paradigma de las revistas y publicaciones científicas ha caído en desgracia con los recientes escándalos de algunas editoriales, de las cuales el caso más conocido es el de Elsevier, del cual pueden ver dos reseñas aquí y aquí (esas dos referencias sí valían la pena). El mundo científico reconoce además la aparición del fenómeno de los revisores comunes. De modo que en todas partes se cuecen habas.

Entonces, que alguien me explique porque no entiendo, de verdad no entiendo el devenir de los Trend Topics… ¿Tan amarillistas nos hemos vuelto todos? ¿Es más importante linchar a una periodista que no puso comillas, y que ya dio una respuesta más que satisfactoria; que rechazar un acto de agresión inadmisible contra una joven y su acompañante, en un establecimiento comercial? Será que, en lo segundo, no hubo suficiente sangre.

O yo no entiendo, o estamos todos de diván.

Advertisements

Dejar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s