No es para tanto

Estamos jodidos. Muy jodidos. Estamos mal y vamos peor. No tiene solución rápida y, aunque no me crean, tampoco importa pues es tal el estado de cosas que seguiremos jodidos un buen rato. Escribo esta vaina, esta cosa que no quiero nombrar, desde toda la extranjeridad que me invade, desde la incomodidad absoluta que siento cada vez que miro mi pasaporte. _Estamos jodidos, tanto que no lo vemos.

El pasado 9 de Noviembre se cumplieron 76 años de la Kristallnacht en 1938; la noche en que comenzaron las deportaciones de judíos a los campos de concentración de la Alemania Nazi. En esa sola noche se incendiaron más de 1000 sinagogas y fueron destruidos más de 7000 negocios propiedad de pequeños comerciantes judíos. Para los judíos serfardíes, esta fecha es solo comparable al 31 de Marzo de 1492, día en que los reyes católicos aprobaron el edicto de Granada con el que se expulsaba a todos los judíos del territorio de España; esta no ha sido la única expulsión de judíos registrada en la historia.

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Me conduzco desde la libertad que me da este desierto “que siempre va conmigo”, como diría Antonio Machado; como un dasein que vive únicamente en el presente porque lo que es la cédula de identidad, hace rato que la llevo atragantada. Me miro en otros que expresan esa misma incomodidad, como Leonardo Padrón; e incluso en ellos, no me reconozco del todo, es decir, veo más lo que no soy que cualquier otra cosa.

Ya se me ha vuelto costumbre ese libreto en el que la familia, los primos o los panas me dicen que exagero, que las vainas se ven color de hormiga en el exterior pero viviéndolas desde adentro no son tan graves. Por eso, con alguna frecuencia, hago este sencillo ejercicio de memoria: Los venezolanos conviven con la crisis financiera desde el 18 de febrero de 1983 (el viernes negro), vale decir desde hace más de 30 años; y con la crisis política y el peligro de desintegración desde el 27 de febrero de 1989, vale decir más de 24 años. Uno de los rasgos más tangibles de esa crisis ha sido la frecuente devaluación de la moneda venezolana. Durante los 12 primeros años de mi vida, la tasa de cambio libre del bolívar frente al dólar americano fue siempre de 4.3 Bs/USD. El viernes negro la tasa de cambio se devaluó, de un solo manganazo, a 7.5. Jaime Lusinchi recibió el tipo de cambio a 13.55 y lo entregó a CAP en 1989 a 37.3, con un mínimo de reservas internacionales sin precedentes (menos de tres semanas de importaciones) y una caja negra de corrupción, la oficina de RECADI, con la cual se controlaba la venta de divisas y se favorecía de modo discrecional a los afectos al gobierno, mientras se chantajeaba a los opositores abiertos. ¿Recuerdan cómo escaseaba el papel para El Nacional y el Diario de Caracas?. En 1989 CAP inició  el paquete de medidas económicas negociadas con el Banco Mundial y el FMI. Regresamos al cambio libre y, debido a los ajustes por el tipo de cambio represado y la escasez inicial de reservas, la tasa de cambio llegó casi a 40. Luego, las mini-devaluaciones o crowling-peg llevarían el tipo de cambio por primera vez a más de 100 en noviembre de 1993. El gabinete del segundo gobierno de Caldera. recibió el tipo de cambio a 108. Este periodo estuvo marcado por dos grandes devaluaciones; la crisis financiera hizo a Caldera retomar el control de cambio y establecer una tasa de 168. En 1996, se regresó al cambio libre con una tasa inicial de 289, que inmediatamente saltó a 470 en abril de ese año, como parte del programa económico de la Agenda Venezuela de Teodoro Petkoff. La inflación total de 1996 sería la más alta histórica en Venezuela hasta el día de hoy, de más de 100% anual. El tipo de cambio durante el gobierno de Caldera-II cerró a 574. En resumen: Desde 1973 hasta 1989 la IV república realizó una devaluación de 4.3 a 574 Bs/USD, léase de 574/4.3= 13,348837209 o sea 1334,88%. De 574 en 1989, en diciembre de 2007 el cambio cerró a 5700. En enero de 2008 el gobierno hizo el cambio de moneda que suprimió tres dígitos, de modo que se corrigió el cambio a 5.7, en el que se mantuvo fluctuante durante todo ese año. Al presente la tasa de cambio oficial en Venezuela (4.3) es ficticia. Dólares a ese precio no se consiguen ni en el Olimpo y, como es sabido, no existe mercancía más cara que aquella de la que no se dispone. Los venezolanos hacen compras en rally, van en equipo, se llaman por celular: ¿Ya conseguiste los pañales? No compres el papel tualé que mi tía ya consiguió; si ves café agarra dos, que aquí no hay.  Las páginas que publican el precio del dólar “no oficial” o dólar “negro”, son perseguidas y bloqueadas por el gobierno venezolano.; de modo que no publicaremos la odiada cifra, no nos vayan a llamar especuladores. En la frontera con Colombia, sin embargo, se maneja un tipo de cambio que ronda (y a veces supera) 20COP/BF (Bolívar “fuerte” frente al Peso colombiano) y la tasa de cambio libre en Colombia, el vecino más cercano, es de 1992COP/USD. Si Usted, querido lector, realiza el mismo ejercicio de antes sin olvidar los tres dígitos suprimidos en la denominación monetaria venezolana, se dará cuenta de que la devaluación acumulada en la V república es de 16.550,52% lo que equivale a decir que con 1655BF de los actuales se compra lo que en diciembre de 2007 se compraba con 1Bs de los viejos. La devaluación acumulada desde 1973 hasta ahora, agárrense los pantalones, es de 2.209.302,32%, lo que equivale a decir que, en 1973, con 1Bs se compraba lo que hoy se adquiere con 22093,02BF.

Pero la vaina no es para tanto, pues. Yo estoy exagerando. Soy un maniático de mierda, un paranoico; son mis primos y amigos los que tienen razón. No voy a sacar la cuenta de cómo hemos descendido en inseguridad, quien se quiera deprimir puede ir solito y pinchar, por sí mismo, aquí. Los venezolanos se han (ya no sé como decir “nos hemos”) acostumbrado a lo insoportable, lo hemos hecho parte de nuestra vida diaria. Lo insufrible es nuestro pasatiempo en los cafetines y nuestra sobremesa, aún cuando no hay mesa. No nos detenemos a reconocer eso que es insoportable; es mucho mejor agredirnos entre nosotros. Además es más fácil que intentar enfrentar y sacar definitivamente a los responsables del actual estado de las cosas; y eso porque, en gran parte, somos nosotros mismos los responsables, vale decir que deberíamos comenzar por sacarnos a nosotros mismos, si caben tanto el término como la osadía. Sería más barato para nuestros hijos y nietos que simplemente nos vayamos al carajo y les dejemos todo, tal como está, para que comiencen desde cero. Al menos no tendrían que lidiar con esta generación perdida que constituimos. La apatía nos paraliza mientras vemos pasar, frente a nuestras narices, robos, latrocinios, asesinatos, secuestros.

kristallnacht

Nos sucede de nuevo una Kristallnacht frente a las narices, y ni siquiera la reconocemos. La foto de este comerciante llevado a la quiebra, que ha recorrido todas las páginas y redes sociales, ni siquiera nos hace clic. Por Dios santo; ¿No son los mismos militares los que están saqueando, organizando las colas, dándole preferencias a sus allegados, marcándole sellos a la gente en el hombro para “organizar el saqueo”?

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¿No nos damos cuenta de que se trata de un saqueo orquestado, desde arriba, por el mismísimo gobierno que necesita crear, artificialmente, un estado de excepción? “La bêtise insiste toujours”, decía Camus. Con cuánta tristeza he leído hace poco el artículo de Fernando Mires sobre este escritor; tristeza por toda la razón que lleva. ¡Diablos! Agradezco también ese artículo de Roberto Casanova sobre la manipulación deliberada de la economía, que ejerció el régimen Nazi durante casi 15 años. Este artículo, en muchísimos sentidos, me da una nueva luz, una nueva explicación sobre la Kristallnacht, sobre todas las Kristallnachts. El objetivo era doble: no solo marcar a un enemigo para desviar la atención, también destruir el sistema natural del libre mercado para someter al resto de la población a través de una economía caótica controlada por unos pocos. Eran perversos aquellos como son perversos éstos, no solo con sus enemigos, sino entre ellos mismos. Mientras marco a mis enemigos con afiches, consignas e insultos; pongo a pasar hambre y necesidades indecibles a mis propios afectos, el mayor objetivo de todo es la sumisión. Ese círculo perverso se cierra maravillosamente cambiando el marco legal, de modo que no se cometen robos, sino que se ejecutan expropiaciones. No se asesina a los opositores, solo se les corrige aplicando todo el peso de la ley. Igual que en la época del Nazismo; todo lo que se hace es perfectamente legal; y la ley está perfectamente ajustada a nuestros deseos.

Qué clase de idiotas somos. Cómo no lo vimos venir. Cuán incapaces somos de salir del lugar en el que nosotros mismos nos metimos, individual y colectivamente. Y sobre todo, qué idiotas seguimos siendo mientras pensamos, o dejamos que nuestros seres queridos piensen que no es tan grave la vaina, que todo está bien dentro de lo que cabe, y que no cabe esperar mucho. Se sobrevive y ya es bastante. Cargo una rabia indecible que apenas amaina cuando me acuerdo de De Gaulle, “Le destin du monde est là… Rien n’est perdu… Les mêmes moyens qui nous ont vaincus peuvent faire venir un jour la victoire… Quoi qu’il arrive, la flamme de la résistance française ne doit pas s’éteindre et ne s’éteindra pas”. Luego se me arrebata de nuevo, cuando me acuerdo de Jean Moulin; “Je ne savais pas que c’était si simple de faire son devoir quand on est en danger”. Y, desde luego;  ya no confío ni mi seguridad personal ni mis ahorros bajo el baremo de mis coterráneos. Me perdonarán, perola vaina está jodida. Muy jodida. Además está jodida desde hace rato, como unos 30 años por la medida chiquita. Va a seguir jodida para nosotros, aunque comencemos a cambiarla ya; pero si no la cambiamos, seguirá jodida para nuestros hijos, nietos y bisnietos.

Si no lo ven; quienes perdieron el sentido de la realidad son Ustedes.

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3 thoughts on “No es para tanto

  1. Andrés Villaveces

    Desliz freudiano… http://youtu.be/F0RIf59XzLk
    En épocas así, creo que lo mejor es replegarse en el mundo. Buscar hacer un poco de תיקון עולם (que yo sé que es algo que haces siempre). Reforzarse a uno mismo para cuando llegue el momento de actuar estar preparado. העולם הוא גדול מאוד
    היום זה נורא בוונצאואלה אבל אני מרגיש שיבאו יום אחר שם
    מתי לא יודעים
    אבל צריך לכבל את כוח
    הרבה כוח
    Abrazos fuertes.
    av

    Reply
  2. Pingback: Regreso a Caraquistán (II) | Mejmamente yo

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