La legitimidad de las capuchas

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the legitimacy of  hoods/

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5 thoughts on “La legitimidad de las capuchas

  1. jorge

    yo siento que la capucha es legitima en una universidad llena de cámaras escondidas, en un país donde aun asesinan estudiantes, donde las amenazas a lideres estudiantiles se han incrementado en los últimos años, una universidad que hoy es lo que es por que cientos de estudiantes con capucha muchos años atrás ayudaron a defender, no se puede dar la espalda a la historia, y si se cree que la capucha nunca ha logrado nada seria bueno mirar la historia de la universidad.
    la capucha es solo el oculta-miento del rostro no se por que cuando no sabemos quien nos esta hablando sentimos tanto desprecio por el, taparse la cara no es sinónimo de maldad por el contrario es todo un símbolo que en las universidades publicas siendo las mejores del país, siempre ha existido.
    las acciones son diferentes por ende la legitimidad diferente, no se puede meter a todos en una misma bolsa y buscar una misma legitimidad.

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  2. María

    Como lo dice quien comenta arriba, el argumento con el que se defiende el uso de la capucha es que ésta tiene como propósito evitar represalias injustas, pero en la Universidad Nacional los encapuchados deslegitiman su propia capucha al no respetar a sus contradictores y también tomar represalias contra quienes no los apoyan abiertamente. Ahí, ésta deja de ser un medio de protección para ser una máscara que les permite agredir con impunidad.

    Robos, daños al campus, estudiantes y profesores agredidos, todo sin ninguna consecuencia. Se quejan de la estigmatización pero a quienes se oponen a ellos los estigmatizan y los señalan como ‘extrema derecha’. Hoy, en la universidad hay muchos que no tienen miedo a la represión del Estado, sino a la de los encapuchados, que vulneran el derecho a la libertad de expresión que tanto defendemos en la Nacional. Son los mismos encapuchados los que han disuadido a muchos de alzar la voz en la universidad sin tener miedo.

    Por esta razón, debemos rechazar la capucha en la universidad; en un lugar de debate, discusiones y argumentos, no podemos permitir que ninguna ideología, opinión o forma de pensar se nos imponga usando la violencia.

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  3. Andrés Villaveces

    Detrás de la capucha puede estar cualquiera. Bien o mal intencionado, ingenuo o hampón. Puede estar un agente infiltrado de la policía o de grupos paramilitares (de cualquier parte del espectro político). En principio (como en tiempos de carnaval) podría estar también su madre detrás de la capucha. Nadie sabe. Nadie puede saber realmente quién es ese puñado de capuchos, siempre tan pocos y siempre tan agresivos. Y tan temidos (con excepciones maravillosas, como las dos estudiantes de Matemáticas o Física o Estadística, que (como Rachel Corrie o los estudiantes de Tiananmen o Uriel Gutiérrez) se pusieron ante la volqueta el miércoles pasado, arriesgando su vida, dando la cara por la universidad atacada por los capuchos.

    Los profesores y estudiantes que queremos que la universidad pública esté mejor damos la cara y nos la jugamos. Hay que tener valentía para no ser gris o encapuchado, para no ser uno de los hombres grises que quisieran destruir nuestra universidad pública o uno de los encapuchados que la están destruyendo.

    Uno de los puntos más graves de la capucha es la *asimetría moral* y *efectiva* que genera. Quien está encapuchado o encapuchada ve mi cara, yo no veo la suya. No puedo saber a priori quién es – es como un jugador que entra con trampa al juego (algo absolutamente inaceptable entre gente que quiere construir un país que algún día pueda ser llamado decente).

    Hay similitudes inmediatas entre un encapuchado y *esbirro*, un *verdugo*, un *remitente anónimo* y (agrego a la lista) un *miembro del Ku Klux Klan* o un *miembro de congregaciones ultracatólicas* que van con capuchas moradas. Un encapuchado también es igual a un acusador con cara cubierta, como aquellos que recibían sus recompensas de Uribe al principio de su gobierno – iban con la cara tapada a que Uribe les diera sus diez millones de pesos. Ese programa era tan vergonzoso y degradante que incluso un gobierno tan vergonzoso y degradante como el de Uribe lo tuvo que retirar. Los encapuchados de la Universidad Nacional deberían darse cuenta de lo uribistas que se ven con sus capuchas.

    Hay similitudes mediatas entre un encapuchado y un evaluador anónimo: la asimetría de nuevo vale ahí. Aunque el evaluador anónimo sucede dentro de un sistema (publicación, examen) para garantizar ecuanimidad, existen voces críticas de esos sistemas.

    Hay un tercer caso de anonimato/máscara, un poco distinto de los anteriores: los jueces sin rostro. En lugares con mafias fuertes y agresivísimas, como Italia o Colombia, surgió la figura de esos jueces para poder llevar a cabo procesos de la sociedad contra criminales, sin comprometer la seguridad de un juez o de su familia. En ese caso, el anonimato es una parte (desagradable pero aparentemente necesaria, por un tiempo por lo menos) de una labor profesional, análoga a la máscara que debe llevar algún geólogo que entre a una mina por razones laborales y en la mina haya gases tóxicos: debe ponerse una máscara que proteja su vida para poder llevar a cabo su trabajo. Igual un astronauta o un biólogo que entre a un ambiente con bacterias letales – deben usar un traje especial que proteja sus vidas. Los jueces anónimos visten un traje que incluye (necesariamente, ante la agresividad brutal de la mafia) el anonimato para poder llevar a cabo su trabajo.

    Los capuchos de la Nacional están al lado de los esbirros, los verdugos, los remitentes anónimos, los miembros del Ku Klux Klan o demás entidades fascistas, los miembros de congregaciones ultracatólicas (de la extrema derecha), los delatores del uribismo. Triste compañía. Así serán juzgados por la historia cuando la Universidad recupere sus valores públicos, abiertos, libres, de debate de ideas dando la cara: como la vergüenza que asoló e intentó destruir la universidad pública de un país que no tiene segundas oportunidades.

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  4. Jairo

    1. Sería bueno que nos mostraran con hechos puntuales y concretos qué es lo que los capuchos han hecho (o logrado) por la Universidad.

    2. Yo estoy convencido de que los capuchos no pasan de las pedreas y de unos discursos panfletarios en la Che. Estos discursos no aportan nada nuevo. Sólo hacen eco de denuncias ya públicas o de problemas bien conocidos o de su visión del país (muy respetable pero que no necesariamente hay que compartir).

    3. Las actividades de los capuchos nos cuestan. Por un lado destruyen parte de nuestras precarias condiciones (y que el Gobierno no invierta más en la Universidad no los justifica a destruir lo que tenemos). Por otro lado afectan al colombiano de a pie que tiene que buscar refugio ante las papas bomba y los gases y los trancones que generan. Todo esto hace que la comunidad universitaria sea estigmatizada y le da razones y justificación política al gobierno de turno para ignorar a la Universidad y dejarla a su suerte.

    4. Los capuchos ahora son una amenaza para la misma Universidad que dicen representar.

    Los capuchos andan armados dentro de la misma Universidad, y se aprovechan de su anonimato y poder para intimidar y amenazar a estudiantes y profesores que los cuestionan o rechazan. Incluso sospecho que hacen sus formaciones militares dentro de la Universidad como muestra de su poder y para generar miedo dentro de la Comunidad.

    Denuncias concretas:
    – Hubo un caso donde un capucho amenazó con cuchillo a un profesor porque este no lo dejó hacer un graffiti dentro de un edificio.
    – El pasado miércoles 17 de abril un grupo de estudiantes y profesores no permitieron que los capuchos se llevaran materiales de la universidad para usarlos en sus pedreas, y los capuchos respondieron con agresiones físicas, usando palos y papas bomba para agredir a esos estudiantes y profesores.
    – A tres de mis compañeros los han amenazado los capuchos por expresar su rechazo hacia ellos en voz alta. Ni siquiera en medio de una manifestación de capuchos sino días después cuando mis compañeros se encontraban solos dentro de la Universidad.

    5. Muchas actividades de protesta, de discusión y de socialización de problemas son adelantadas por colectivos de la Universidad que sí dan la cara y que no andan armados dentro de la misma universidad. Estos colectivos son críticos del Estado colombiano, hacen denuncias punzantes a problemas del país y adelantan discusiones para buscar soluciones o para hacer activismo ciudadano. Y sin embargo, no usan capucha ni amedrentan a los que piensan distinto. La capucha no es necesaria.

    Por todo esto yo digo #FueraCapuchosdelaUN

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