Monthly Archives: April 2013

Apaguemos la TV

Acabo de leer el breve y consistente artículo de Ómar Rincón sobre la TV por cable y el exceso de programación basura. ¡Bravo! Por fin alguien más lo dice.

De todos los inventos que la tecnología y la era industrial nos han regalado; ¿No es la TV el más inútil de todos? Digo, está para comenzar la luz eléctrica. Luego están los trenes, aviones y barcos; las computadoras, los celulares y el internet (en la época de mi madre había teléfonos, en la de mi abuelita telégrafos). Los aires acondicionados y calefacciones. Las neveras, lavadoras, secadoras, radios y reproductores (antes se llamaban tocadiscos). Están los automóviles de combustibles fósiles o vegetales. Solo de mirar la vista cualquiera siente que hay alguno que sobre. Hay quien no necesita del celular, hace menos de 30 años ni existían. Otro prefiere ir a pié en lugar de usar el carro. Cada vez menos gente puede prescindir, en general, del suministro de electricidad.

Pero, ¿cuánta gente puede simplemente hacer el ejercicio de apagar la TV? La TV crea una adicción incomparable. Le siguen de cerca los juegos de vídeo, y bastante más de lejos los celulares y el internet. Con el internet uno mismo escoge qué ver y qué no, con quién  conectarse y con quién no. Cierto que las nuevas generaciones cada vez valoran menos la privacidad. Una parte de las redes sociales está dando un cierto giro a la “reality show”. Somos más exhibicionistas de lo que admitimos.

Con la TV, nuestra relación es el colmo. Permitimos que nos llene de basura, que invada nuestro espacio. Nuestra vida cotidiana se llena de imágenes de inmensa violencia a edades demasiado tempranas. Hay cada vez más efectos para hacer esas escenas más y más realistas, antes un balazo era un balazo y hasta la balas del Llanero Solitario eran rápidas, fulminantes y secas. Ahora todas las balas entran en cámara lenta mientras uno mira, desde adentro de la víctima, la trayectoria del proyectil que va perforando piel, huesos, tejidos, órganos. Mientras el proyectil, el sable o el cuchillo hacen de las suyas, escuchamos además los efectos sonoros especiales como el crujir de los juesos o el destajado y sangrado de un abdomen. Hay hasta una película en la que matan al Cristo como en un episodio de CSI. Y, claro, hay quien lo goza. Somos más sádicos de lo que admitimos.

La gente se queja de que la TV nacional por señal libre es mala; y ciertamente lo es. Pero después del auge de la TV por cable, ahora se quejan de lo mismo. Los gerentes y programadores de TV no saben qué hacer. No saben cómo invertir su dinero para crear más programas. A veces sí saben pero simplemente ya no pueden. O se les acaba el dinero o se les acaba la creatividad. El sistema implosiona; el principio de entropía vuelve a funcionar. Los canales de TV por cable repiten la programación. ¿Y qué? Si Usted mirase poca TV (definición de poca: No más de tres horas por mes) no notaría la diferencia. Pero como Usted paga por ese servicio de TV; se olvida de que el servicio que paga sirve para entretenerlo un rato, no para hipnotizarlo todo el día, todos los días. Quiere Usted hacer rendir su dinero hasta el último céntimo, de modo que se atornilla en el sofá y no hace nada más que mirar la TV, día tras día, noche tras noche. Es como quien va a la plaza del mercado a comprar comida y olvida que ésta es para alimentarse; concluye que para vivir bien hay que pasársela todo el día comiendo y termina obeso. Olvida que para disfrutar la comida también hay que sentir hambre; y que a veces 30 gramos de un buen roquefort son mejores que 1kg de queso campesino.

A los adictos (de la TV, de la comida o de lo que sea) les sucede lo que al avaro de Moliere: vive Usted en la miseria por temor de vivir en la miseria. Estamos intoxicados y no nos damos cuenta. Como con cualquier droga; el punto máximo de la intoxicación llega cuando  no importa la dosis que nos administren: ya no nos satisface. Solo hay una manera de afrontar esto.

Apague la TV. Comience por pasar algunos días de la semana, completos, sin ver TV; preferiblemente los fines de semana. Lo mismo debería hacer con el resto de los aparatos que tienen pantalla: celulares, computadoras. Si esta Usted con su familia, con la gente que ama y es más importante para Usted, ¿con quién más espera conectarse? Si sobrevive dos fines de semana entonces ya puede pensar en algo más difícil: Usted es el tipo de héroe que yo estaba esperando. Hágase un plan de dieta y propóngase no permanecer más de cierta cantidad de tiempo frente a la TV. No más de 2 horas por semana es perfecto. Si puede menos, mejor. No tenga miedo de sentir un vacío en su vida. Por arte de magia descubrirá que existen los parques, las mascotas, los primos y sobrinos, los amigos de antaño… ¡Y hasta los libros! Descubrirá Usted que existe el mundo. El mundo real, aquí y ahora, en este maravilloso presente.

Apáguelo todo. Comience por esta pantalla que está leyendo.

Hasta luego.

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Exilio

Poemas de la colección inédita Exilio – Gabriel Padilla – Editorial Tregua

©2008

1.

Estaba sentado bajo el árbol de sicomoro

que tanto me costó sembrar

y vino a fastidiarme

 no era suficiente aguantar

a los sacerdotes del templo

con sus idioteces

soportar el olor de la brea

la náusea del barco

ser echado al mar como un saco de papas

a que te coman los tiburones

dormí tres noches en el vientre de un leviatán

caminé a solas bajo la noche del desierto

recorrí Nínive descalzo

siempre hago lo que me pide pero Él

tiene que fastidiar

secar el sicomoro de todos modos

no me hable de paciencia

le advierto

2.

No me quejo de la vida

soy una mujer feliz

he vivido suficiente

puedo trabajar en un oficio digno

he sido amada y deseada

he sido libre

a mi primer novio lo conocí en la facultad

nos acostamos una vez no funcionó

desde entonces somos buenos amigos

mi verdadero amado

estaba hecho de furia y celo

me enamoré de él en un salón de clases

 

el único hombre que puedo llamar sapiens

eso creía yo

hasta que un día

cegado sin remedio

dijo te amo

quiero vivir contigo

partí hacia América en el primer barco

3.

Quema la arena de la isla del Diablo

desde los primeros rayos

el sol anuncia desmayos en plena canícula

celda precaria

ventana minúscula

con el sol en el cénit

el suelo es más fresco que el catre

 

pantalón ancho y camisa de lona

ropa de preso

en lugar del uniforme de gala

azul como el cielo que no puede ver

áspera como la tierra que no puede pisar

a mediodía el alguacil

forma a los condenados en el patio

viene el agua fría

bebe su piel envejecida

llora su desnudez

 

de noche remueve la losa

sin romper el silencio

abajo el pequeño tesoro

la medalla que no le quitaron

la foto de su madre

una botella de vinagre

apenas un sorbo

bendice repite la oración a prisa

 pronto vuelven al ataque

ángeles

demonios

4.

Eres pequeño sobrino

cuando tenía tu edad

salía con los amigos de la escuela

corríamos por el campo peleábamos

nos bañábamos a orillas del Danubio

 

luego llegaron con sus cascos y sus botas

dejamos de jugar

veíamos estupefactos en silencio

como en una película muda

comenzaron a flotar sobre el río

mi madre apuntaba con el dedo

¡balshiwik!

 

volvimos a hablar años después

terminada la guerra

para empezar nos contamos

ratz dva tri

un deux trois

éjad shtaím shalosh

 

nos nombramos en todos los idiomas

no en alemán

nunca más en alemán

5.

Tengo una mezuzá

sin un dintel donde ponerla

este amor

sin una casa donde abrigarlo

del Gran Mar hasta el Golfo de Arabia

de Occidente al Oriente

del Golán a Ashkelón

no hay otra tierra como ésta

ni otro sitio donde quiera vivir

 

tengo una vieja compañera

hace tiempo suplica que regrese

mas no viene conmigo por su propio pié

en mi cabeza resuena tu voz

Lej Lejá

Lej Lejá

y vuelvo a ver en sueños

los montes de Guil’ad

los carros del rey Shlomó

sueño con tus cabellos ondulados

con tus redondos senos

Yájin

Bóaz

dos columnas dulces de lamer

 

tengo esta libertad

sin puerto donde anclarla

 

libertad cruda como leche cortada

como fruto recién tomado del árbol

como el frío

de esta cama sin compañías

 

la helada brisa de madrugada

sobre mi rostro y ante mis ojos

el vasto desierto sin fronteras

y más allá la márgen del río

la tierra torturada asolada por la ira

la tierra de lamentaciones y memoria

la tierra que una vez fue feliz

la tierra que debo volver a construir

la tierra suave y fructífera y más fértil que los valles de Mizráim

la tierra de retorno y ascensión

la tierra de tshuvá

la tierra de aliá

 

tengo esta tristeza

sin un regazo para dormirla

 

Israel en sueños subo y bajo por tus colinas

corro por tus playas

juego en la arena

vuelvo a se niño

La legitimidad de las capuchas

En vista de que dentro del blog se hacía difícil dejar abierta la publicación de todos los comentarios; el FORO ha sido movido al siguiente link. Gracias por sus comentarios.

Since, inside the blog, it has difficult to leave open all comments; I decided to move the FORUM to the following link. Thanks for your participation.

the legitimacy of  hoods/

http://en.forums.wordpress.com/topic/la-legitimidad-de-las-capuchasthe-legitimacy-of-hoods?replies=1#post-1236442

Marica perversa

Pido perdón de antemano a todas las personas de diversas orientaciones sexuales y preferencias de género por lo que voy a decir. Es que me la tengo atragantada. Es más, estoy seguro de que, sin distingo de la preferencia de género; much@s de Ustedes estarán de acuerdo conmigo.

NM se me hace insoportable. No lo resisto por marica perversa. Si solo fuera una preferencia de género, si tan solo la dijera, la hiciese pública, todo estaría bien. Lo que me indigna, de hecho, no es lo marica, sino lo perversa. Tan perversa que ni sentido del humor tiene.

Incapaz de salir del clóset, acusa a los demás de maricones, como si tener preferencias sexuales diferentes fuese un delito. Torquemada de la revolución, puritano del siglo XXI, persigue a todo lo que le parezca homosexual. Me recuerda a J.E. Hoover, el primer director del FBI; otra marica perversa.

NM no tiene sentido del humor y quiere que uno lo pierda. Un episodio cómico que lo puso en ridículo, simplemente no puede pasar desapercibido. No tenemos permiso de reírnos de él, le han herido el ego y la vanidad. También la virilidad: le agarraron el micrófono en público.

La marica perversa grita, “Y nos querían asesinar”. “Quieren atentar contra nosotros”. Qué atentado ni qué nada. Está como la anciana del conocido chiste: “¡Y nos querían envenenar!”. Alguien que, si no lo envenena en serio, al menos le eche tres polvos bien hechos. A ver si se le quita la frustración de mal cogido y, aunque sea por un rato, nos deja a los demás olvidarnos de que existe y reír en silencio. Reír de él o de lo que sea. Simplemente reír.

Al pobre idiota que le hizo pasar el susto y botar las plumas, le van a clavar la ley antiterrorista con 10 años de condena por el pecho. Cuando salga la sentencia en firme, la cual seguramente será pronta y expedita; la marica perversa se peinará frente al espejo y pensará para sí misma: “¡Qué perra soy!”.

Estudiantes de la UNAL impiden que encapuchados saqueen Matematicas (fotos)

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Que vivan los estudiantes
Jardín de nuestra alegría
Son aves que no se asustan
De animal ni policía.

Y no le asustan las balas
Ni el ladrar de la jauría
Caramba y sambalacosa
¡qué viva la astronomía!

Me gustan los estudiantes
Que rugen como los vientos
Cuando le meten al oído
Sotanas y regimientos.

Pajarillos libertarios
Igual que los elementos
Caramba y sambalacosa
¡Qué viva lo experimento!

Me gustan los estudiantes
Porque levantan el pecho
Cuando le dicen harina
Sabiéndose que es afrecho.

Y no hacen el sordomudo
Cuando se presenta el hecho
Caramba y sambalacosa
El código del derecho.

Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
Del pan que saldrá del horno
Con toda su sabrosura.

Para la boca del pobre
Que come con amargura
Caramba y sambalacosa
¡Viva la literatura!

Me gustan los estudiantes
Que marchan sobre las ruinas
Con las banderas en alto
Va toda la estudiantina.

Son químicos y doctores,
Cirujanos y dentistas,
Caramba y sambalacosa
¡Vivan los especialistas!

Me gustan los estudiantes
Que con muy clara elocuencia
A la bolsa negra sacra
Le bajó las indulgencias.

Porque hasta cuando nos dura
Señores la penitencia
Caramba y sambalacosa
¡Qué viva toda la ciencia!

¡Qué viva toda la ciencia!