Regreso a Caraquistán

La voz enlatada salía de los altoparlantes encima de los asientos del avión. Mientras hablaba el capitán del vuelo,  entre dormido y despierto tuve un sueño confuso.  En mi sueño Venezuela no existía;  hacía tiempo que se había dividido en pequeños y volátiles países que estaban en guerra contra entre sí: Zulianogorsk, Andinia, Guayanostán, Llanolandia y Caraquistán. “Estimados viajeros, les damos la bienvenida al vuelo 66 de Aero-Revolución con destino a la ciudad de Caraquistán, con una duración de 1h30min y la altura máxima será de 12000 piés”. La capital de Caraquistán era la ciudad del mismo nombre, capital del “territorio de lo posible”, como alguna vez rezó alguna campaña turística.

25.03.2013 El avión aterrizó en Maiquetía a las 11:30am, con casi 1h de retraso. Acabo de bajar, el equipaje no tardó mucho. Recogí mi mochila, la misma que me acompaña cada vez que viajo.  Salí de la zona de desembarque. Atravesé el aeropuerto entero hasta el terminal nacional, para tomar un autobús hasta Caracas. Ahora hay dos compañías, Bus-Ven ofrece el servicio “a precios socialistas”, sale un autobús cada hora. Llego a la taquilla justo cuando se acaban los tickets; decido no esperar una hora en el terminal, de modo que voy a la taquilla de la competencia capitalista mejma.  La chica que atiende en la caja no me devuelve el saludo. Tengo sed. Antes de montarme en el autobús decido comprar una botella de agua en un quiosco a pocos metros; la escena se reproduce. No me devuelven el saludo; me dan el agua y el cambio sin siquiera mirarme a los ojos. ¿Rabia contenida? ¿Proceso del duelo? Me monto en el autobús. La temperatura es estupenda, cerca de los 30 grados. El cielo está totalmente despejado. Hace decididamente un buen día. A pesar de todas mis emociones encontradas, finalmente me alegro de haber venido. Después de subir la autopista Caracas-La Guaira; me quedo en la parada de la estación de Gato Negro, en plena Avenida Sucre. Compro un ticket de metro y me voy a casa. Gracias al asueto de semana santa hay poca gente, de modo que no tengo que hacer colas. El vagón no tiene aire acondicionado, hace calor, todos vamos bañados de sudor. De camino, sentado en el vagón del metro recuerdo los versos de Aquiles;

La avispa aquel día

desde la mañana

como de costumbre

bravísima andaba.

El día era hermoso

la brisa liviana

cubierta la tierra

de flores estaba

y mil pajaritos

los aires cruzaban.

Al llegar a la estación de destino, tampoco sirven las escaleras mecánicas.

SAM_0084

26.03.2013 Aprovecho este martes laborable para adelantar dos trámites. Tengo que corregir el estado civil en mi cédula de identidad; la última vez que la renové en un operativo me lo cambiaron sin preguntarme. Para cuando me di cuenta ya era tarde, tuve que esperar varios meses. Me dirijo a la oficina del SAIME (ahora se llama así, antes se llamaba ONIDEX y mucho antes DIEX) de Jesuítas a Tienda Honda. En 15 minutos corrigen el error y tengo cédula nueva. Renovar la licencia de conducir es otra historia; a pesar de que llevo todos los requisitos no me quieren atender. Los empleados del INTT parecen molestos porque tienen que trabajar durante los primeros días de semana santa; así que se dedican a pelotearme. Después de varios intentos me doy por vencido. Uno de dos ya es bastante. No me quejo, pero al rato me entra la malicia: ¿por qué la cédula tan rápido y la licencia tan lento? El amor y el interés se fueron al campo un día. Una licencia de conducir no sirve para votar.

27.03.2013  Voy a visitar a mi padre, que vive en el casco histórico de Caracas. Tomo el metro y bajo en Capitolio.

SAM_0085

Todos los alrededores de la plaza Bolívar están llenos de pancartas con retratos del difunto; muestran un rostro retocado como en los cuadros renacentistas, con colores casi pasteles y una leyenda que me deja perplejo: “Comandante: de tus manos brota la lluvia de vida”. Como por si me quedaran dudas, entre Principal y Santa Capilla de un toldo con discos y afiches sale una música de guitarra al mejor estilo de cualquier templo pentecostal; entre compases repetitivos el cantor exclama con éxtasis teofánico …Chávez seguirá contigo….

El delirio (individual o colectivo) es una trampa bien concebida, mantenida, aceitada y diseñada por el propio delirante para atraparse a sí mismo. De ella solo puede escapar al precio de contradecir su propio fanatismo.

El chavismo es puritano e hipócrita. Los mismos funcionarios que fumaban como putas presas en los consejos de ministros, una vez conocido el cáncer pulmonar del comandante, aprobaron una ley para eliminar las zonas de fumadores de todos los espacios públicos. En cada vacación laboral declaran una nueva ley seca; el negocio del espectáculo está en vías de extinción. Si el comandante no puede, entonces nadie puede beber ni fumar; al menos no frente a la feligresía roja.

Subo por la esquina de la Bolsa, paso por el edificio del Congreso; el mismo que desde que Guzmán Blanco lo mandó a construir todavía tiene el techo provisional que nunca cambiaron por el “definitivo”. Cuánta razón tenía Cabrujas; toda esta vaina se hizo mientras tanto y por si acaso. Si hubiese llegado a ver el socialismo del siglo XXI, seguramente los habría llamado “la revolución del trinitrón”. Cómo le gusta al gabinete rojo comprar la línea blanca en Miami.

28.03.2013 Sobre la Avenida Baralt decido detenerme a comprar una botella de refresco (dícese de una gaseosa).

– Chamo, ¿cuánto cuesta la lata?

– Once bolos pana.

– ¿Y la de 2 litros?

– Veintitrés.

Compro la de 2 litros. En las últimas semanas el gobierno devaluó al Bolívar fuerte frente al dólar, de 1USD=4.3 a 1USD=6.3. La disminución adquisitiva de la divisa está a razón de (4.3/6.3)=0.6825397. La diferencia entre ésta y 1 es la devaluación; en este caso de 1-0.6825397=0.3174603, es decir, de 31.74%. Como las cantidades son siempre positivas, no puede haber devaluaciones del 100%; pero cuanto más se acerca la razón a 0, más se acerca el valor de la devaluación a 100%.

La pérdida adquisitiva de la divisa Venezolana frente al dólar estadounidense, desde que 1USD=4.3Bs en el gobierno de Luis Herrera Campíns antes del viernes negro que marcó el inicio de la crisis económica en 1983, hasta el 1USD=15BsF en la subasta pública de divisas que realizó el gobierno hoy, 30 años después; tomando en cuenta el cambio de moneda nacional que quitó tres ceros (1BsF=1000Bs de los viejos) es de   0.2866×10^(-3), o sea menos de 3 por 10000; la devaluación correspondiente es de 9997 por 10000 o 0.9997; es decir, 99.97%. Si en lugar de las cifras de la divisa nominal aplicamos el método del dolar big-mac a cualquier producto de referencia, tendremos una cifra más alta aún. En 1983 una lata de  refresco costaba Bs0.25; ahora cuesta BsF11 que, según el cambio del gobierno, son Bs11000. Con lo que cuesta ahora una lata de refresco, en aquella época habría comprado 11000/0.25=44000 latas de refresco. El poder adquisitivo disminuyó a razón de 1/44000=2.27×10^(-5); es decir menos de 3 por cada 100.000, con la devaluación correspondiente de más de 99997 por 10000, es decir, 99,997%.

Final: Mientras camino, esquivo la basura que está por casi todas partes. En Caracas hay ahora tres cosas que son absolutamente ubicuas: el ruido, la basura y el rostro del comandante difunto. Sálvame Malula: Ya uno no se puede ir  ni “pal Caracas contris clus”. Qué vainas, con AD se vive mejor.

SAM_0095

En 1983  mi padre tenía un FIAT por el cual pagó Bs18.500=18.5BsF, menos de lo que ahora cuesta la botella de gaseosa de 2lt. Medio kilo de queso barato son BsF 50, dos carros y medio. Un billete de BsF100 son cinco carros. Los venezolanos llevan 30 años de crisis económica de los cuales los últimos 10 han sido con inflaciones anuales de 2 dígitos, casi siempre superiores al 20%. Nadie invierte ni un bolívar en nada; mucho menos en adquirir una vivienda que corre el riesgo de ser expropiada o invadida con la anuencia, cuando no con el franco estímulo del propio Estado. Muchos tienen algo de rabia contenida. El sentimiento de duelo va dando paso, lentamente, a la lucidez y la sensación de engaño. Nadie puede planificar su vida. Nadie es  capaz de desnudarse en plena plaza, como alguna vez hizo Ghandi, hasta quedar apenas con un taparrabos que lució con fiero orgullo con tal de no volver a vestir ninguna pieza confeccionada en Inglaterra. Nadie es capaz de decirle al Estado: mire, aquí tiene el dinero de sus misiones. No me vuelva a comprar con petrodólares del imperio mientras me vende discursos de izquierda.  No gracias, no quiero más.

Tal como la avispa

que cuenta esta fábula

el mundo está lleno

de personas bravas

que infunden respeto

por su mala cara

que se hacen famosas

debido a sus rabias

y al final se ahogan

en un vaso de agua.

Para vencer nuestra parálisis habría que comenzar desafiando nuestra propia comodidad. Como no nos atrevemos; seamos rojos, azules o verdes, nos ahogamos en un vaso de agua.

Epílogo: La conexión de internet en Venezuela es, aparentemente, una de las peores del mundo. Algunos dicen que todo empeoró aún más cuando Venezuela hizo un tendido de cable submarino a Cuba. El caso es que tomé varias fotos para esta entrada del blog y pasé un día entero intentando subirlas. Al final solo lo logré con dos de ellas; luego me di por vencido.

Advertisements

2 thoughts on “Regreso a Caraquistán

  1. Andrés Villaveces

    Fuerte la crónica. Me gusta mucho seguir escritos así. En este caso la mirada es dura, pues es la de alguien que sabe perfectamente lo maravillosa que puede ser Caracas y el contraste con lo que hay. Se nota que adoras esa ciudad, y que te duele que ocurra todo eso. Algún día tendrás que llevarme a conocer más recodos, rincones y lugares de allá. Por lo pronto, te invito a dar una vuelta por los alrededores del Pasaje Rivas cuando regreses (y regrese yo). Mi bisabuelo tenía una sombrerería ahí – mi abuelo creció midiendo cabezas para los sombreros y luego se pagó su carrera de médico en la Universidad Nacional (poca ayuda de su padre de la sombrerería recibió). Un abrazo.

    Reply
  2. Pingback: Regreso a Caraquistán (II) | Mejmamente yo

Dejar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s