¿Por qué los científicos no hacemos paros o huelgas?

Si un obrero industrial, un empleado de limpieza, un vigilante, un conductor o un taxista dejan de trabajar un día, a la mañana siguiente retoman su trabajo exactamente donde lo dejaron. Pueden parar una semana. Al regresar, la fábrica estará un poco más apremiada por sacar la producción, el piso estará un poco más sucio y en la calle seguirá habiendo transeúntes.

Los científicos, en líneas generales, no hacemos paros. Si dejo las matemáticas un día ellas me dejarán una semana entera. Si dejo de trabajar una semana puedo perder el trabajo de varios meses o, incluso, de un año. Es algo que sabe cualquier estudiante de biología: El único responsable de su experimento de laboratorio es él. Si el experimento le daña (algo que puede suceder en minutos), el estudiante pierde el trabajo de todo un semestre y la calificación de la asignatura. En términos simples, se raja.

Los laboratorios científicos funcionan las 24 horas del día, 7 días de la semana, los 365 días del año. Lo mismo vale para los servidores y máquinas de los laboratorios de cómputo. Funcionan todo el tiempo. No se apagan. Debe ser así. Tiene que ser así. En geociencias hay un servidor que recoge datos sismológicos. Si se interrumpe su funcionamiento se  perderán datos valiosos que habrían sido recogidos durante todo el tiempo que dure la interrupción. Para volver a ponerlo en marcha hay que seguir un complicado protocolo computacional. Como muchos colegas científicos en diferentes disciplinas, los especialistas en física médica también tienen servidores que funcionan 24/24 7/7. Están conectados en red, con servidores de otros centros de investigación, en diversas partes del mundo. Comparten datos de imágenes médicas (resonancias magnéticas, tomografías computarizadas, etc). Más importante: comparten la memoria y la capacidad de cálculo. Mientras un físico en París se van a almorzar, otros cientícos, digamos en Bogotá, usan parte de la capacidad de las máquinas que están en París para realizar sus propios cálculos, a través de la red… Y viceversa. Lo mismo pasa con los servidores de imágenes satelitales. Esto vale para los laboratorios de cómputo de los ingenieros, físicos, geofísicos, estadísticos y matemáticos. Ni hablar de los biólogos, químicos, médicos, inmunólogos, etc.

Cuando, digamos por una protesta o reivindicación “justa”, Usted apaga la fuente que suministra energía eléctrica a ese servidor, detiene el procesamiento computacional de una investigación que serviría, por ejemplo, para segmentar digitalmente tumores de cáncer en imágenes de resonancia magnética. Nadie en su sano juicio, para manifestar por alguna causa justa, le pegaría en público a su madre o a su hermana hasta causarle la muerte. Cuando detenemos o retrasamos una investigación científica, estamos haciendo exactamente eso, en cámara lenta. Interrumpimos un experimento que podría, en el futuro, salvar vidas o mejorarlas considerablemente. Quizás la suya propia o la de un ser querido.

Por otra parte, el tiempo perdido cuesta dinero. El de un científico cuesta mucho dinero. Le cuesta principalmente al estado, y a los contribuyentes. Le cuesta dinero a Usted mismo, por si no se ha dado cuenta. Es Usted quien, en cierto modo, me paga para que investigue. No tiene pues sentido que me impida investigar. Es Usted mismo quien está golpeando su bolsillo. Es Usted quien está botando el dinero a la basura. No yo, pues yo no hago paros.

¿Y los científicos que no usan laboratorios? También los hay. Si Usted secuestra los libros o cierra bibliotecas, se las pondrá difícil. Claro está, las conexiones domésticas a internet ayudan enormemente. No detendrá su investigación, sólo la entorpecerá un rato. Puedo perder un tiempo considerable en volver a organizarla; tenga por seguro que volverá a hacerlo.Hay que decir, también, que mucha de la investigación que se hace en laboratorios, la “ciencia aplicada”, se origina en la investigación sin laboratorios, la “ciencia teórica”. Le queda a Usted elegir si me interrumpe o no.

¿Que por qué no hago huelgas? La ciencia no es solamente mi trabajo, la actividad de la cual  obtengo el dinero necesario para alimentarme, mantener a mi familia, pagar el alquiler y los servicios. La investigación es mi vida. Más aún, de mi investigación podrían depender en el futuro las vidas de otras personas, lo cual es una responsabilidad alta. Por ese único motivo no me voy de paro. Protesto de otras formas. La manera más poderosa en la que un científico protesta es cuando continúa su investigación, sin importar lo que pase a su alrededor. Entonces estoy garantizando que una parte del conocimiento “universal” (ese que se imparte en las “universidades”) le llegará a otros, tal como me llegó a mí. Prácticamente de gratis, a través de la universidad pública. Los científicos pensamos, en general, que el conocimiento es subersivo en sí mismo, aunque no esté alineado con alguna concepción política determinada. Mientras más investigo y doy clases, a más personas llega ese conocimiento. Más personas tienen acceso a las mejoras tecnológicas, a las innovaciones en salud y medicina, a las vacunas, al internet, a los libros electrónicos o en papel. Más personas leen. Más personas conocen sus derechos y los defienden, independientemente de lo que hagan los Estados o los gobernadores de turno. Por eso no me voy de paro. Por eso no hago huelgas.

Nada ni nadie tiene derecho a pedirme que deje de pensar.

Nada ni nadie puede obligarme a dejar de pensar.

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5 thoughts on “¿Por qué los científicos no hacemos paros o huelgas?

  1. diagiraldo

    Hola Gabriel!, bueno pues a mi me paso justamente eso, se apago el servidor en el que estaba corriendo experimentos, nadie ha podido entrar a prenderlo de nuevo, eso estando a menos de una semana del deadline para enviar el articulo. Pero bueno, diran que la justa causa esta por encima de esas cosas…
    Saludos!

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  2. Anonimo

    Parece que Gadamer tenía razón, cuando un científico se pone su traje blanco para investigar cree erróneamente que deja de pertenecer al mundo y que el mundo se arrodilla a sus pies, pero como bien decía este gran autor ningún laboratorio le quita la humanidad a los científicos y su inmersión en una realidad en la cual deben navegar pero nunca controlar. No estoy de acuerdo en el paro, pero esta idealización exagerada de la labor científica queriendo menospreciar otras actividades no me parece que ayude en nada

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  3. Hector R.

    Los científicos hacen paro. A veces sus actividades neuronales se detienen y escriben cosas tan ampulosas como la anterior.

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  4. Pingback: Paro en la UNAL: un recuento | Mejmamente yo

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