Desesperanza

Es tarde en la noche

los niños duermen

Hace rato se acabó el ruido de fondo

me siento frente a la ventana

respiro

siento la brisa fría de la meseta

el olor dulce de los árboles lejanos

 

Mientras todos celebran

 

me invade esta tristeza a contrapelo

me pregunto si en verdad

tenías que hacerme esperar veinte años

vendiéndome un paraíso en el que no creías

 

El aire fresco acaricia mis sienes

el frío eriza levemente

la barba sobre el candado

recuerdo cuántas veces te pedí

que no te tiraras medio siglo de esfuerzo conjunto

por una venganza minúscula

 

Tenías que lograr a toda costa

tu minuto de revancha orgásmica

sin importar

a quiénes se llevaban por el medio

quiénes fuimos excluidos a la fuerza

expatriados

marcados con estrellas

 

Tenías que ver cómo la ira me sobrepasaba

en una cola absurda

en la que me humillaste

a cambio de un paquete de pañales

un kilo de harina

o cualquier otra cosa

necesitabas disfrutar

mientras la frustración me consumía

para soltar el primer ademán de movimiento

 

Fue necesario que destruirlo todo

llegar al fondo y ponerte a cavar tu propia tumba

sin importar cuánto te suplicara

que te detuvieses

Tuve que renunciar a tener hijos para que tú los tuvieses

perdí mi fe para que tú la hallaras

te dejé solo con tu resentimiento

para que al fin

cuando yo ya no pudiese regresar

cuando ya nada tuviera remedio

concluyeras

que ya no crees en dictaduras

que ahora tienes esperanza en una patria

 

que tienes la ingenua osadía

de contar conmigo

 

La brisa noctura es suave

el frío leve

cuento respiraciones

abro los ojos

miro la luz en la ventana del frente

dejo pasar estrellas y nubes

dejo pasar tu recuerdo

 

 

ISIS afraid

Isis is afraid. Terrorists are afraid. Existence of laic States just scares them, even if those States are far away. They feel not so well ’cause there are societies which not only allow, but encourage women to study, to vote and to decide (even worse, you can go to prison for misstreating one). They are concerned with the possibility that, some day, sissy fags and fairies (this is how they call anyone who belongs to the wide, warm and beautiful rainbow of LGTB community) realize they actually can stand for their rights. Much more scared they are that, some day, they will exert those rights. Terrorists are afraid of illustration, public schools, press; and yes, they’re afraid, truly and absolutely afraid of books. They know what books and reading can do to people. Encyclopedies freak them out., Internet (the same they use to hang on youtube the videos of beheaded journalists), when used to didactical goals (wikipedia for instance) provokes them chill in the spine). ISIS attacs Irak and Turkey because these muslim countries have tried, during decades of inner struggles, to walk the way of laicity. The fears of terrorists are those of fanatics and fundamentalists. You must kill everyone who doesn’t share your creed. If not, or one day he/she would induce you to think against the dogma and, that day, you will wake up and look in the mirror what exactly you are. One day you might realize that, all that defenseless people, yes, you killed’em for humbugs and tales and lies. Terrorists have fear of Westerns, because we estimate too much (or, at least, too dangerously) our right to think and express what we think. They hate Paris, the cradle of modern thought, with the same feelings they have for encyclopedism and illustration. They are afraid of the meaning of that three-bars flag, that  bleu-blanc-rouge flag.

They are afraid of liberty, la equality and fraternity. And they are right.

We, westerns, have seen what happens and how falls an insane, irrational religion; when most of the society nows how to read.

ISIS tiene miedo

Isis tiene miedo. Los terroristas tienen miedo. Les da miedo que existan estados laicos, aunque queden muy muy lejos de ellos. Les da miedo que haya sociedades en las que las mujeres estudian, votan y deciden (peor aún, te ponen preso por pegarle a una). Les da miedo que un día a los maricos (así llaman a ese amplio arcoiris que es la multicolor comunidad LGTB) les dé por reclamar sus derechos y hacer marchas. Mucho más miedo les da que algún día logren hacer valer esos derechos. Los terroristas tienen miedo de la ilustración; miedo de las escuelas públicas y las imprentas, y sí, miedo, mucho miedo a los libros. Las enciclopedias les dan terror, y el internet (ese que usan para colgar en youtube los vídeos de periodistas degollados) usado para fines didácticos (wikipedia verbigracia) les provoca un escalofrío en el espinazo. ISIS ataca en Irak porque es un país que durante décadas intentó transitar el camino hacia la laicidad. El miedo de los terroristas es el miedo de los fanáticos. Hay que matar a tiros a todo el que no crea en lo mismo que yo, no sea que un día, conversando cualquier vaina, de pronto me hagan pensar en contra del dogma. No sea que un día despierte mirando en el espejo eso que en realidad soy. No sea que un día descubra que eso por lo que mato gente desconocida, indefensa y desarmada; es una pura patraña y una vil mentira. Los terroristas tienen miedo de Occidente, porque los occidentales valoramos demasiado peligrosamente nuestro derecho a pensar. Odian París, cuna del enciclopedismo y la ilustración. Tienen miedo de lo que significan esas tres franjas en bleu-blanc-rouge. Tienen miedo de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Eclipse de cumpleaños

Hay pocas cosas en la vida que sean menos frecuentes que un eclipse. El último eclipse de luna ocurrió en la noche del cumpleaños de Santi; todo un regalo. Nos dedicamos a mirarlo una buena parte de la noche, tumbados en la alfombra de la habitación principal, que da al balcón. Luego me dio por recordar La Luna de Bertolucci. Vainas…

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Repudio

Tomo esta foto prestada (sin permiso expreso) de la nota de prensa de BBC Mundo.

Ciudadanos colombianos deportados en la frontera con Venezuela. Tomo esta foto prestada (sin permiso expreso) de la nota de prensa de BBC Mundo.

Los hechos que se están produciendo en la frontera entre Colombia y Venezuela son simplemente desesperantes. Gente expulsada a la fuerza. Viviendas confiscadas y saqueadas. Emigrantes puestos en la frontera a punta de fusil, con mujeres, niños y ancianos; sin ninguna posibilidad de protesta o pataleo. “Nadie estaba preparado para este desplazamiento forzado al estilo de Hitler”: acaba de declarar el alcalde de Cúcuta. “Nos botan como perros”, decía un desplazado a las cámaras de un canal local. “La franja de Gaza en los Andes”, replica un amigo.

Los comentarios de vecinos y familiares son espeluznantes. Hace doce años, mientras vivía en Francia; explicarle a los franceces las violaciones a derechos humanos que se estaban produciendo en Venezuela era, simplemente, imposible. Por entonces, en Colombia estaba desatado el conflicto y las migraciones de desplazados. Ante eso, el despido en vivo y directo de 18.000 empleados de PDVSA era, simplemente, un juego de niños. Era mi palabra contra todo el aparato internacional de propaganda del Estado Venezolano, financiado con petrodólares pagados a más de 100USD el barril. Elijo recordar en primer lugar a los despedidos de PDSVA durante el paro petrolero. Ese despido tuvo las mismas connotaciones de lo que ahora pasa en la frontera con Colombia: Familias enteras sacadas por la fuerza de sus casas en los campos petroleros, personas despedidas por no presentarse a trabajar mientras estaban en reposo por incapacidad médica, y una enorme lista de violaciones a derechos humanos y laborales a los que el régimen les pasó por encima. Las familias de deportados en la frontera me recordaron inmediatamente  a los expulsados de los campos petroleros; también mujeres, ancianos y niños incluidos. Nadie estaba preparado para una expulsión al estilo Hitler.

Hace poco más de seis años, cuando llegué a Colombia; una buena parte de mis conocidos no me creían cuando les hablaba de las repetidas violaciones a derechos humanos que se estaban produciendo en Venezuela. Resultaba difícil, aunque ya no imposible, hacerle entender al colombiano promedio que las cosas en Venezuela estaban más graves de lo que parecían. Una parte importante, sin embargo, tenían sus propias convicciones políticas, las cuales les impedían escuchar (una de las mayores distorsiones del marxismo es la descalificación del interlocutor en virtud de su origen económico, étnico o social). Ya había presos políticos en Venezuela (Afiuni, Forero, Simonovis) ninguno de los cuales (lamentablemente) tuvo la notoriedad mediática de Leopoldo López. Ya hacía varios años estaba funcionando la lista Tascón (ahora disponible en versión 5.0 beta). Los nombres de todos los opositores públicos (incluido quien escribe, familiares, amigos y conocidos) fueron proscritos del sistema de economía nacional: nadie volvería a ofrecer empleo a un opositor. A uno le rescindieron un contrato para instalar cámaras en la alcaldía del municipio tal, porque había firmado. A otro lo sacaron del concurso en la universidad cual. Muchos se fueron agobiados por las dificultades económicas y laborales. Otros, finalmente, porque además comenzamos a temer cosas más graves. Conseguimos refugio (¿definitivo?) en países extranjeros. Fuimos botados como perros.

Los colombianos (el ciudadano de a pié: la vecina del frente, el panadero de la cuadra, el conductor de la buseta, el compañero de trabajo) han comenzado a abrir los ojos sobre la gravedad del problema en el país vecino. La represión brutal a las manifestaciones estudiantiles en los últimos años, el encierro de López y Ledezma, la prohibición de visita a expresidentes “no alineados” con la ideología del gobierno, la inhabilitación de opositores; todo ello ha comenzado a resonar, cada vez más, también fuera de las fronteras de Venezuela.

El episodio actual es solo la guinda del pastel. El objetivo no es la gente que se expulsa; sino la declaración (ya oficial) de estado de emergencia en el Táchira, una de las dependencias más fuertemente opositoras a una política económica absurda que el régimen pretende implementar a sangre y fuego, contra todo resto de racionalidad. Las expresiones que he escuchado a algunos personeros del régimen venezolano, al referirse a los deportados de la frontera en los últimos días, superan todo mi asombro. Me recuerdan el Dakazo de 2013 sobre el cual ya había escrito otra columna hace tiempo. Me recuerdan la profanación de la sinagoga de Maripérez, la cual yo mismo presencié y fue uno de los motivos más fuertes de mi partida. Lo que hay en Venezuela no es una democracia con la cual se pueda dialogar. Negocian de mala fe. Arrasan con personas, familias, sindicatos, instituciones y, de ser necesario, con países enteros. Merecen el rechazo rotundo tanto de sus propios ciudadanos como de las naciones vecinas. Lo que hay en Venezuela, no de ahora, sino desde hace 18 años, es la Kristallnacth en Caracas. Es la franja de Gaza en los Andes, como decía mi amigo.

Una vez, más me veo en la necesidad personal de repudiar las acciones del régimen violento que gobierna en mi país. Esta es la segunda. Dice la Sharia que, después del tercer repudio, sobreviene el divorcio definitivo.

Enciclopedia de las vainas inútiles: Clasificación de las Flatulencias

Clasificación de las flatulencias

Tomado del Manual Diagnóstico de la OMF (Organización Mundial de la Flatulencia).

Inoportuno: Esta categoría, tarde o temprano, le sucede a todo el mundo. Acontece en las peores circunstancias, usualmente públicas y solemnes, como los entierros o velorios, desfiles patrios, etc. La víctima está en el momento justo y en el centro de la acción.  El cumpleañero al momento de soplar la vela. El novio o la novia en el instante del beso en el altar.

Canino: Variación del inoportuno, que ocurre en ese temido instante, en el sofá de la casa de los (actuales o futuros) suegros. De pronto sucede el milagro: alguien a quien echarle la culpa, bajo el sofá estaba el perro de la casa.

Ecuestre: Ese que hay que sacar ya, porque sí, cuestre lo que cuestre.

Engañoso: El que parece, pero no es. Tiene como variante el traidor, que es, pero no parece.

Boomerang: ¿A quién no le ha sucedido estar reventándose las tripas en una reunión familiar, pedir el baño prestado y darse cuenta de que solo se trataba de fuegos artificiales? Después del segundo o tercer conato de emergencia, el incauto piensa que no es grave, se aleja hasta el balcón para de descargar su angustia. Entonces la madre naturaleza (o el karma) manda una suave brisa que hace regresar la emisión gasífera, completica, al centro de la reunión social.

Terrorista: Emitidos por niños pequeños e incivilizados (propiedades ambas en relación directamente proporcional). A menor edad, más violento es el ataque. Uno no sabe exactamente qué acuerdo internacional violan: si el de Kyoto (emisiones de carbono), el de Ginebra (armas de destrucción masiva) o el de La Haya (delitos de lesa humanidad).

Antisocial: Variante del anterior, realizada con deliberación y alevosía, a fin de terminar ipso facto una reunión social. Se caracteriza por la edad adulta (no menos de 18 años) del victimario, quien posee plena conciencia y se regodea con el sufrimiento ajeno.

Exhibicionista: Curiosa subvariante del terrorista, que ocurre en lugares de concentración masiva y alta circulación de gente, como los centros comerciales.

Anticultural: Idem, con preferencia por teatros, museos o cines.

Modernista: Idem, en ascensores, aviones, helicópteros, autos de carreras o naves espaciales.

Antideportivo: Idem, en estadios de béisbol/futbol/lo que aguante.

Antigastronómico: Idem, en medio de una epicúrea reunión de pantagruélicos comensales.

Sonoro: Esta categoría tiene subtipos: vientos, metales, cuerdas, percusión. Sobran cualquier descripción.

Musical: Variante melismática del anterior. Solo ocurre entre los subtipos vientos/cuerdas.

Orquestal: Coincidencia  simultánea de dos o más sonoros, en contrapunto y/o harmonía.

Encobijado: El favorito de esos abuelos soñados por todos los niños, que llaman a sus nietos a acostarse en la cama con ellos.

Silencioso: El que no se oye. Suelen ser de gran efectividad, impacto y toxicidad; algunos implican riesgo bioquímico. Son los preferidos de los viajeros de transporte público, en horas pico.

Antireligioso: Variante del silencioso, que ocurre en templos religiosos atestados de gente, durante épocas litúrgicas fuertes y, de preferencia, en climas de cálidos a sofocantes. Tiene como subvariante el herético; que sucede cuando el victimario es la misma persona que oficia el rito. Algunos académicos refutan esta clasificación, pero la OMF en su manual diagnóstico establece que, si los decibeles sonoros superan el nivel 2, entonces se debe clasificar como Terrorista (op. cit. más arriba).

Comunista: Sucede en muy raras ocasiones, que por la flatulencia de uno solo, todo el mundo hace autocrítica y pide disculpas.

Capitalista: Siempre hay alguien que se las arregla para cobrarle a uno por cualquier cosa.

Kamikaze: Cuando el culpable se envenena a sí mismo con su propia emisión.

Inútil: Ese del que nadie se entera que existió.

Semisólido: Dícese de la flatulencia que viene acompañada de chufletazo. Vale decir, que los interiores del culpable quedan manchados con la marca del Zorro. Por eso mismo, es sencillo saber a quién corresponde el atentado.

Semilíquido: Variante que no requiere mayor explicación.

Coloide: El que queda a mitad de camino entre semisólido y semilíquido. Los hay en estado sol o gel, dependiendo de la predominancia del estado físico.

Post-orgásmico: ¡Ay no! ¿De verdad?

Freudiano: ¿Y todavía le parece que es un chiste?

Lacaniano: el que no se entiende.

Jungiano: esta no es una variante del Freudiano, sino del orquestal, en la cual la coincidencia colectiva se produce de manera inconsciente.

Bachiano: Se dice de aquel en el que el responsable del atentado, por vergüenza, se pierde y no regresa nunca más. Toccatta y fuga.

Beethoveniano: Cuando no se oyen; pero eso sí, vienen el primero, el segundo, el tercero… y el noveno de pié.

Brahmsiano: Idem, con coda.

Mahleriano: Además de modular, también muta lentamente las diferentes sensaciones olfativas de putrefacción. Se extingue (¡finalmente!) luego de varias horas: las víctimas no deben esperar sentadas, por riesgo de intoxicación aguda.

Schubertiano: El inconcluso.

Wagneriano: Idem. Pero no se extingue.

Gregoriano: Se creerá Usted en el séptimo infierno de Dante. Recitará, aunque Usted mismo no se lo crea: “Rex, tremenda maiestatis, salvanos fons pietatis”.

Another one bites the dust

Another one bites the dust

by G. Padilla

To professor M. Paluszny, who once gave me, as a gift, the rebirth of skepticism.

Dear reader: I have recently found an article by D. Dennet, published at the Wall Street Journal; and an answer, by D. Linker, at The Week. This note is intended to be an answer to both.

The key question for Mr. Linker is if the future of Christianity in the US is bleak. I agree with the short answer: not necessarily. If the belief on the existence of only one God and one way to pray constitutes a source of intrinsic intolerance; then I would be not so happy. But if, as Mr. Linker points out, what we see is a retreat of Catholicism and Protestantism, and at the same time a more or less proportional increase of Evangelical Protestantism; then those who have more primitive beliefs and are the growing ones. Something similar is happening in muslim countries, this is one of the reasons of struggles between the different branches of Islam.

Ancient monotheism used to live in minority, a situation that helped to elaborate the theology of the “God’s remainder”: The fewer we are, the more orthodox we become. We prosecute heresy. We ask our believers to teach the faith to their children. We practice proselitism (“propaganda fide”). After having ruled an important part of the world for centuries, Islam and Christianity (particularly Catholicism) are not quite used to be a minority, specially not everywhere. A growing population of nones (non affiliated to a particular religion) says, with some probability, that in the future to be a none might just be normal. If religions were just a “resident evil” waiting for any kind of plague that makes them grow again; then to consider religion as “not important at all” might not be so wise. Recall Jorge de Burgos, the old blind monk in Umberto Eco’s “Il nomme della rosa”, killing everyone who dares to read the first pages of a lost book of Aristotle (the “Comedy”). Laughter is particularly subversive but, in order to laugh, you must know what the joke is about. Sadly, the same new generations which are more likely nones, also spend more time on Youtube than Wikipedia.

I feel tempted to make a joke about the “religious thinking”. Isn’t this an oxymoron, anyway? (Ok, I did it, sorry). And, yet, I think it over again. According to A. Damasio (I will simplify a lifetime research in a couple of lines), thinking is a neuronal activity which involves our last evolutionary phases along the million years we have been feeling, i.e. translating perceptions and biochemichal signals into brain “maps”; like the last thin coating of colour over a steel-reinforced concrete wall.

I stand for what modernity has given to us: democracy, illustration, the universal declaration of human rights, political secularism, technological and scientific progress (or, at least, the idea of it). Nevertheless; a rigid rationalism can be as fanatic and blind as some religions, at some historic moments, have been. The XXth century gave us plenty of examples, some of them were related to religious conflicts, as Armenia or Darfur. But no religion made what Nazism did in Auschwitz-Birkenau, Khmer-rouges in Cambodia, Milosevic’s army in Bosnia, nor the MDP in Rwanda. Following H. Arendt, a feature of totalitarianism is the significant collective moral loss it leads to, also called the “banality of evil”.

A key to recover our individual ethical self-guidance is to make the exercise of reconnecting thoughts and feelings. That is, in other words, what the Poet described:

If you can keep your head when all about you

Are losing theirs and blaming it on you (…)

If you can dream—and not make dreams your master;

If you can think—and not make thoughts your aim…”

In order to connect feelings and thoughts, not only science (“rigid rationalism”) is needed. We need religion; so yes, Mr. Linker and I agree a little, again.

Here is where we desagree: A single boy/girl constitutes the personality structure, first by imitation, and later by challenging the constituted personalities he/she lives with. To a certain extent, the same happens to the entire society. We need arts, literature, poetry, history, metaphysics, mythology, ancient tales and the memories of our ancestors. We need limits, rules, totems and taboo. We need religion as we need a father: sometimes we follow them; others, we break/kill them. That’s how we connect feelings and thoughts, and how our individual ethical convictions, one day, will make sense. Metaphysics are different of religion. It is possible to find ethical roots in secular arguments. Asking if everything happens for a reason might, also, be the start of a scientific thinking, or a phenomenological approach. Existentialism neither forces nor excludes any particular religious thought. You can pick Kierkegaard, Jaspers, Marcel, Sartre or anyone else.

I also do not agree with a simplified scope which identifies the future of Christianity (or any other particular religion) with the “future of religion”, as a human need and activity. This kind of reduction can only be accepted by a particular believer: one who might, at a particular moment, consent the elimination of other creeds.

Being an atheist is not the same that being an anti-theist. It makes no sense to say an atheist (or a none) is God-hater”. If he/she’s not interested on religions, why should hate them? It’s also sad to read that, through the religious thinking is how “…potential religion maintains a more powerful grip”…on souls. It’s clear that providential words might betray everyone.

Misery and calamities might help some religions or some religious leaders (the kind I use to keep away) to increase the number of believers/followers. I remember J. I. Cabrujas, a venezuelan writer who, 15 years ago, when asked about the result of a poll for the former venezuelan social democratic party AD, said: To grow up is one thing; to fatten is another stuff.

Whenever a so-called religious leader says that your suffering is “meant to be” so you can learn something he/she is ready to teach you; just send him/her to the ____________ (fill in with your favorite distant place). Remember: None of us is at the center of the universe. Shit doesn’t happen to you (him/her, me, us); it just happens. Finally: Internet, science and technology are very fragile firewalls. They have also been used to spread fundamentalism, xenophobia and intolerance. It would be reductionist and self-indulgent to let the Nature with the responsability of building new ethical, moral and religious values.

Believers, atheists or “nones”, it is our responsibility as individuals, to tell religious leaders that we expect from them exactly the opposite: tolerance, dialogue, inclusion.